domingo, 19 de diciembre de 2010

3:00 a.m.





El impiadoso semicírculo

no conoce regreso.

Muchos sin adiós, muchos sin perdón.

Lamentos en gajos como espadas al corazón

en horas oscuras

en ecos impersonales

en el verde que se hace negro

después de la seis

en el rodar de los viejos carretones

que espantan pardos felinos.

Rojo, amarillo, negro

otra madre grita.

No hay comentarios: