El impiadoso semicírculo
no conoce regreso.
Muchos sin adiós, muchos sin perdón.
Lamentos en gajos como espadas al corazón
en horas oscuras
en ecos impersonales
en el verde que se hace negro
después de la seis
en el rodar de los viejos carretones
que espantan pardos felinos.
Rojo, amarillo, negro
otra madre grita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario